CARTAS DE KURUMADA

A continuación se publica las cartas escritas por Masami Kurumada en cada uno de sus tomos a modo de palabras hacia el lector.

 

Carta nº 1:

Publicada entre los numeros 1, 2 y 10 de la revista semanal Shônen Jump, 1986.

 

“Ha pasado poco más de un año y medio desde que mi anterior obra “Otokozaka” (La cuestión del hombre) fuera tristemente suspendida, po lo que me produce una sensación extraña volver a publicar un tomo después de tanto tiempo.

En esta nueva obra, “Saint Seiya”, he querido buscar una historia que pudiera llegar a ser algo grande, contrariamente a mi anterior trabajo. Al parecer, lo he conseguido, puesto que a partir de octubre (año 1986) se adaptará para televisión. No sé cuánto durará el éxito, pero creo que ésta es una buena ocasión para celebrar que un “Kurumada-Manga” alcanza el éxito después de bastante tiempo.”

 

Carta nº2:

Publicada entre los numeros 11 y 19 de la revista semanal Shônen Jump, 1986.

 

“El ave Fénix es un ser mitológico que posee el don de la vida eterna. Es capaz de resucitar de entre sus cenizas sin un solo rasguño, por más que el fuego lo haya consumido completamente.

El mundo del manga también está que arde… Hay mangakas que desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, pasto de esas imaginarias llamas.

Por ello espero que un servidor también resurja de sus cenizas, tan majestuosamente como lo haría el ave Fénix”.

 

Carta nº 3:

Publicada entre los numeros 20 y 28 de la revista semanal Shônen Jump, 1986.

 

“¿Has sentido alguna vez tu Cosmos?

Todo el mundo posee un cosmos, es decir, un conjunto de “potencialidades”. Las personas que poseen una gran potencialidad pueden llegar a protagonizar fabulosas proezas que llegarán a oídos del mundo entero, mientras que las personas con poca potencialidad seguramente consumirán su existencia con más pena que gloria.

Los grandes acontecimientos de la historia han estado protagonizados por individuos que poseían una potencialidad fuera de lo común, individuos cuyo cosmos era, sin duda alguna, excepcionalmente ardiente.

¡Haz que el Cosmos que yace en tu interior arda también con la misma pasión!”.

 

Carta nº 4:

Publicada entre los numeros 29 y 37 de la revista semanal Shônen Jump, 1986.

 

“Desde que Saint Seiya dio el salto a la animación, cada vez hago más trabajos que no están directamente relacionados con el manga.

Me pidieron que escribiera letras para las canciones del tercer LP de la serie, y fué un gran error tomarme el encargo a la ligera…

El resultado fueron unas letras poco “digeribles”, por más que lo intenté una y otra vez. Y es que yo no tengo alma de poeta.

Esta experiencia me ha demostrado lo dificil que es componer poemas que alaben el amor. Por lo visto, no soy otro Heinrich Heine, no sirvo para rapsoda…”

 

Carta nº 5:

Publicada entre los numeros 38 y 45 de la revista semanal Shônen Jump, 1986. Y en el número 13 de 1987.

 

“Ayer asistí a la grabación del tercer LP de Saint Seiya. En esta ocasión estaba realmente ansioso por escuchar el resultado de la combinación de las letras que yo mismo había compuesto con su música correspondiente.

Cuando por fin escuché al cantante, todo un profesional, me llevé laayor alegría de mi vida. Esto de la música empieza a gustarme. Quién sabe, a lo mejor sí que me he convertido en el Henrich Heine de Japón y debería abandonar el mundo del cómic para convertirme en letrista. Por lo menos, esto es lo que pienso hoy…”

 

Carta nº 6:

Publicada entre los numeros 46 de la revista semanal Shônen Jump, 1986. Y en el número 3 y 4 de 1987.

 

“A principios de julio asistí a una proyección previa de la película de Saint Seiya.

A pesar de la inoportuna lluvia, el cine estaba a rebosar de lectores de la revista Jump que habían recibido su invitación.

Como os podeis imaginar, la emoción fué mayúscula al ver por primera vez a Seiya y a sus compañeros en la gran pantalla; pero lo que me llenó de satisfación fue, sin duda, observar el entusiasmo y el regocijo de los fans de la serie que llenaban la sala.”

 

Carta nº 7:

Publicada entre los numeros 5 y 13 de la revista semanal Shônen Jump, 1987.

 

“Existen toda clase de dibujantes de manga, desde los que respetan intachablemente las fechas de entrega hasta los que se encuentran caminando por la cuerda floja hasta llegar a ese momento tan comprometido. La diferencia de unas pocas horas basta para que, en el semanario donde se publica la obra, salga un cartel diciendo que esa semana no habrá entrega de la misma debido a una “enfermedad” del autor.

No es por jactarme de ello, pero creo que debo de ser uno de los autores más canallas de todo el mundillo. Y es que cuando una semana tras otra se me echa el tiempo encima, comienzo a lamentarme y a suplicar que el reloj se detenga…”

 

Carta nº 8:

Publicada entre los numeros 14 y 22 de la revista semanal Shônen Jump, 1987.

 

“Como hace un tiempo había llegado a pasar más de 24 horas seguidas enganchado a las maquinitas de juegos, tomé la decisión de no meterme en el mundo de las consolas.Sin embargo, el otro día Bandai me pasó el primer juego de Saint Seiya para NES y eso ha sido fatal.

Los pulgares se me han inflamado de tanto darle al mando, y no creo que termine con las nalgas en mejor estado después de pasarme tanto rato sentado ante la pantalla.

Pero es que todo mi Cosmos arde en deseos de destruir al Sumo Sacerdote… ¿¡Qué le voy a haceeer…!?”

 

Carta nº 9:

Publicada entre los numeros 23 y 31 de la revista semanal Shônen Jump, 1987.

 

“La mayoría de los fans que han seguido mi carrera desde el principio ya se han hecho lo suficientemente mayores para casarse y tener hijos; y quizás ése sea el motivo por el que cada vez recibo más cartas de lectores que afirman haberle puesto el nombre de “Seiya” a sus retoños.

A mí me parece que es una buena elección, y por eso procuraré que Seiya se comporte siempre como un héroe; de este modo, los niños que se llamen como él se sentirán orgullosos de llevar su nombre.”

 

Carta nº 10:

Publicada entre los numeros 32 y 40 de la revista semanal Shônen Jump, 1987.

 

“A menudo, la elaboración de un manga viene a ser algo así como una lucha personal en la que uno combate consigo mismo. Por eso me veo abocado a una lucha a muerte, mucho peor de lo que cualquiera pudiera imaginar, cuando se acerca el día de la entrega semanal. Siento como si se abrieran en mi cerebro un sinfín de grietas mientras me lo estrujo para sacar ideas…

De vez en cuando me llega la noticia del suicidio de un autor, y entonces supongo que deberá tratarse de un guerrero que no ha soportado la presión de esa lucha personal.

Ah, me pregunto hasta cuándo durará mi tormento…”

 

Carta nº 11:

Publicada entre los numeros 41 y 49 de la revista semanal Shônen Jump, 1987.

 

“Con el paso de los años se han terminado convirtiendo en realidad muchas de mis ambiciones de adolescentes. Me he hinchado a comer katsudon*.También poseo una espléndida residencia, me he comprado un coche de importación y he visitado exóticos países habitados por rubias bellezas.

Con este ímpetu podría haber llegado hasta el polo sur (aunque no es que me apetezca precisamente visitarlo) y, sin embargo, me siento incapaz de recordar cuáles fueron mis verdaderos sueños de juventud… Tal vez se han esfumado de mi mente como si se tratara de espejismos, si bien tengo claro que ya no me apetece más katsudon…”

*El Katsudon es un plato consistente en una base de arroz blanco con trozos de carne de cerdo rebozada y una salsa que lo acompaña

 

Carta nº 12:

Publicada entre los numeros 50 de 1987 y 8 de 1988 de la revista semanal Shônen Jump.

 

“Tras el paso de una primavera inusitadamente atareada, llegó un verano radiante que ya ha tocado a su fin. Parece como si el tiempo se hubiera puesto de acuerdo con Seiya y los demás Caballeros para ajustar el ritmo de su discurrir a velocidades supersónicas, incluso próximas ya a la de la luz…

Tampoco es que la juventud “se mehaya ido como el rayo”, pero es posible que cuando me dé cuenta me haya hecho mayor en un abrir y cerrar de ojos…”

 

Carta nº 13:

Publicada entre los numeros 9 y 14 de la revista semanal Shônen Jump, 1988.

 

“La larga batalla de los Doce Templos llega a su fín en este volumen. Tras consumir la energía de sus ardientes cosmos, los Caballeros de Bronce han caído exhaustos a consecuencia del esfuerzo y las heridas.

Sin embargo, la batalla del dibujante es siempre inacabable, aunque su mano derecha se encuentre destrozada tras años de incansable esfuerzo. Su obligación es la de seguir surcando sin tregua la llanura desierta del papel en blanco. Y quien me proporciona las fuerzas para reanudar la marcha y ponerme de nuevo manos a la obra no es otro que tú, amigo lector, que sostienes este libro entre tus manos…”

 

Carta nº 14:

Publicada entre los numeros 15 y 23 de la revista semanal Shônen Jump, 1988.

 

“Cuando era pequeño quería ser marino. Me sentía fascinado por la magnífica virilidad de aquellos hombres que surcaban los siete mares a bordo de sus navíos…

Sin embargo, alguien me contó que en aquellos tiempos los Capitanes debían seguir el mismo destino que sus barcos en caso de naufragio. Y puesto que no me parece en absoluto agradable la idea de morir ahogado, tragando litros y litros de agua marina, sustituí el navío por la estrecha mesilla de dibujo en la que he terminado trabajando. Eso sí, como los marinos, yo sufro también con la entrega de cada semana como si me estuviera ahogando en las profundidades de un mar oscuro…”

 

Carta nº 15:

Publicada entre los numeros 24 y 32 de la revista semanal Shônen Jump, 1988.

 

“Cuando estoy descolocado, cuando me entran ataques de rabia y mal humor, suelo acercarme a la orilla del mar y, al contemplar el oleaje que va y viene y levanta en su viaje esa espuma tan blanca, siento una calma que me devuelve la paz interior.

Entonces me pregunto cuántas veces habrán ido y venido estas olas a la erosionada costa desde que el mundo existe, y el murmullo envolvente que generan me obliga a reflexionar sobre lo insignificante de mi existencia”.

 

Carta nº 16:

Publicada entre los numeros 33 y 41 de la revista semanal Shônen Jump, 1988.

“Hubo un momento durante la Saga de Poseidón en el que me sentí deprimido. Cuando me pasó por la cabeza la idea de abandonar la serie escuché cantar a una joven muchacha.

Al llegar su voz a mis oídos me sentí mucho más animado, y me di cuenta de lo absurdo que resulta abandonarse a la desesperación por cualquier minucia. De inmediato me puse manos a la obra, sin descanso, y seguí dibujando las páginas de Saint Seiya.

¿Cómo?¿Que quién era esa muchacha…? Como me da vergüenza, mantendré su nombre en el anonimato…”

 

 

Carta nº 17:

Publicada entre los numeros 33 y 41 de la revista semanal Shônen Jump, 1988.

 

“En la boca de ventilación del edificio donde tengo el lugar de trabajo anidaron unos pájaros, y ahora el piar de sus retoños se ha vuelto particularmente ruidoso.

A pesar de eso, no dejo de sentir una cierta admiración cuando observo cómo los padres llevan el alimento a sus crías a pesar de las inclemencias del tiempo.

Entonces pienso en el momento en que esos polluelos surcarán el cielo con sus propias alas… ¡Y dejarán por fin de decorarme el coche con sus regalitos!”.

 

 

Carta nº 18:

Publicada entre los numeros 51 de la revista semanal Shônen Jump de 1988 y el número 9 de 1989.

 

“La tarea que me comporta más quebraderos de cabeza de entre todas las que conllevan la producción del volumen se trata sin duda de la redacción de esta columna. Sufro hasta el último momento, dando vueltas y más vueltas al tema que ocupará estas líneas.

Echando la vista atrás, encuentro que los textos redactados en mis años mozos destilan la ambición y la fuerza propias de esa edad. ¿Será que he perdido mis anhelos y por eso me cuesta hallar un buen tema sobre el que disertar?

¡De ningún modo! Todo dibujante de manga que se precie debe mantenerse firme en su empeño por conseguir la meta fijada…”

 

 

Carta nº 19:

Publicada entre los numeros 10 y 18 de la revista semanal Shônen Jump, 1989.

 

“Se solía decir que cuando la presencia del mal se extiende sobre la Tierra aparecerían los caballeros de la esperanza… Y efectivamente, el tan temido mal hizo su aparición; con el firme propósito de someter el mundo mediante el miedo y la oscuridad, Hades resucitó junto a sus 108 caballeros diabólicos.

Tal vez Saori Atenea, Seiya y los demás caballeros nacieran en esta época destinados a evitar que Hades cumpla su objetivo. Así pues, la auténtica lucha de los caballeros de Atenea no ha hecho más que empezar…”

 

 

Carta nº 20:

Publicada entre los numeros 19 y 27 de la revista semanal Shônen Jump, 1989.

 

“Saint Seiya se ha convertido en una serie muy popular en Francia, por lo que el otro día vino a entrevistarme un periodista francés, un joven de ojos azules.

Me explicó que volvía a París al día siguiente, y que al cabo de cinco días tendría que incorporarse al ejército para realizar el servicio militar.

No deseaba cambiar el bolígrafo que sostenía por un rifle, pero no tenía más remedio…

Esto me ha hecho reflexionar sobre lo feliz que me siento al seguir empuñando mis lápices en vez de armas pensadas para matar…”

 

 

Carta nº 21:

Publicada entre los numeros 28 y 36 de la revista semanal Shônen Jump, 1989.

 

“Cuentan que cuando un autor escribe sobre fantasmas o sobre el otro mundo, caerá un maleficio sobre él. Aunque a propósito de esto, también dicen que no hay nada mejor que visitar templos y someterse a exorcismos sintoístas para alejar la desgracia.

Yo todavía no he notado nada extraño, y eso que no tengo fe religiosa y mucho menos me dedico a visitar templos para exorcizarme.

Debe ser que mi espíritu protector es muy poderoso, o quizás sea que Hades no quiere saber nada de mí…

De hecho, si os paráis a pensar… Con la presión a que me someten todas las semanas las dichosas fechas de entrega… ¿No viene a ser un poco un infierno…?”.

 

 

Carta nº 22:

Publicada entre los numeros 37 y 45 de la revista semanal Shônen Jump, 1989.

 

“-¡Oiga, cámbieme este libro que etá mal impreso…!

Ese libro no es ni más ni menos que el volumen 21 de Saint Seiya.

El hecho de que la página 125 de dicho volumen esté totalmente en blanco no se debe, lamentablemente (?), a ningún error de ompresión ni tampoco, por supuesto, a un descuido.

Tan sólo se trataba de la representación un tanto audaz para tratarse de un cómic, de la desaparición de Shaka en medio del resplandor de la Exclamación de Atenea.

Por lo tanto, esa página seguirá estando en blanco por más que se busque en todas las librerías del país un ejemplar que la tenga impresa…”

 

 

Carta nº 23:

Publicada entre los numeros 46 de 1989 y el 3-4 de 1990 de la revista semanal Shônen Jump

 

“La verdad es que, sorprendentemente (?), me siento atraído por las historias de espíritus y de miedo. Me emociono cuando oigo las experiencias sobrenaturales que han vivido algunas personas, o la narración de apariciones espectrales que, supuestamente, dicen que han ocurrido en realidad.

De todas formas, yo no creo que esos fantasmas existan, y tampoco creo en la existencia de las divinidades.

Vista así, mi afición puede parecer algo descabellada. Sin embargo, está cargada de romanticismo. Y, además, es divertida.”

 

 

Carta nº 24:

Publicada entre los numeros 5 y 13 de la revista semanal Shônen Jump, 1990.

 

“A mí me gusta el color oscuro de la piel tostada por el Sol, y es que un cuerpo bien bronceado siempre parece mucho más saludable y -sobre todo- más masculino que otro con la piel blanquecina.

Por eso me gusta tomar el Sol siempre que tengo oportunidad. Aunque últimamente he escuchado que la exposición a los rayos solares puede provocar cáncer de piel.

Hay que ver… ¿¡Será verdad?!”.

 

 

Carta nº 25:

Publicada entre los numeros 14 y 23 de la revista semanal Shônen Jump, 1990.

 

“En estos días en los que ya falta poco para que concluya Saint Seiya, he tenido que ir al dentista a que me sacara la muela del juicio. Pasé dos horas terribles de sufrimiento, acentuado por el hecho de que la anestesia no terminó de hacer su efecto.

Esto me recuerda que en 1981, hacia el final de otra de mis series (Ring ni Kakero) tuvieron que extirparme la otra muela del juicio porque el dolor se había vuelto insoportable.

Se ve que por algún motivo toca sufrir por las muelas del juicio cuando se acerca la despedida de una serie de éxito…”

 

 

Carta nº 26:

Publicada entre los numeros 24 y 32 de la revista semanal Shônen Jump, 1990.

 

“Con motivo de la producción del CD de la saga de Hades he tenido la primera experiencia de grabación discográfica de toda mi vida.

De hecho, no soy más que un aficionado. Por eso, cuanto mejor intentaba transmitir el mensaje, más afectada, monótona, ronca y desafinada me salía la voz… ¡¡Arghh, no me gusta mi voz!!”.

 

 

Carta nº 27:

Publicada entre los numeros 33 y 41 de la revista semanal Shônen Jump, 1990.

 

“¡¡Estoy harto de hacer dieta!!.

Es lo que pienso, con todos los respetos.

Cierto día del mes de diciembre, después de concluir la obra Saint Seiya, me dirijí al hospital para someterme por primera vez a un chequeo médico. ¿Y cuál fué el terrible resultado…? ¡Ni más ni menos que mi peso superaba en un 28% el peso ideal!.

Desde aquel momento comenzaron mis largos y penosos días de consagración al footing y la dieta vegetariana ¡Aaah, ojalá pueda encarar el comienzo de mi próxima obra en mejores condiciones físicas…!”

 

 

Carta nº 28:

Publicada entre los numeros 42 y 49 de la revista semanal Shônen Jump de 1990, y en el número especial de 1990 de la revista V Jump.

 

“Ya han pasado varios meses desde que concluyó la serialización de Saint Seiya. Sin embargo, hace poco estuve dando los últimos retoques y correcciones a las páginas que aparecen en este volumen, y mientras lo hacía me vinieron a la mente una serie de recuerdos y emociones entrañables…

Lo cierto es que ésta ha sido la gran obra de mi carrera; el éxito sin par que de ninguna manera podré olvidar jamás…

Por eso sólo me cabe agradecer a todas las personas que, de una forma u otra, han participado en su creación”.